Todo lo aprendido forma la manera en que somos guiados en cada acción y en la conducta que cotidianamente creemos elegir.
Cada respuesta es el resultado de lo aprendido, de lo que, en el subconsciente influye en toda la experiencia que vivimos.
Para el subconsciente no hay diferencia entre el pasado y el presente, todo parece ser solo lo que estamos experimentamos, la influencia de lo acumulado en el.
Por esta razón la resistencia al cambio es muy solida en algunos casos y se piensa que ya se ha realizado una transformación que no proviene desde el fondo y no toca la raíz del cambio que se pretende.
Confundimos un cambio momentáneo con algo que no libera verdaderamente las ataduras que nos mantienen en el olvido de la identidad verdadera.
Soltar todo lo que en el inconsciente domina la respuesta cotidiana exige una introspección honesta valiente para reconocer las contradicciones que impiden el reconocimiento de la verdad que no vemos.
La resistencia al cambio protege y sostiene la comodidad y aparente seguridad que se siente ante lo conocido. Se requiere un compromiso personal y un deseo sincero con la responsabilidad que implica hacerse cargo de uno mismo.
El ego, que es una creación propia, se defiende ante la presencia de la consciencia que va manifestando su presencia en cada momento de la vida. El ser va tomando mas espacio y la energía se va expresando en frecuencias diferentes que se notan en la relación con todo el entorno.
Amelia Camacho Guerrero.
15 septiembre 2026.