Trabajo en equipo.

Estar en la nueva frecuencia implica que hay que aplicar nuevas normas para relacionamos con todo. Hasta ahora las formas han sido muy individuales y en la competencia que se ha aprendido para que todo sea favorable para tener el éxito y así poder lograr un lugar en el mundo.

La búsqueda de el éxito ha hecho que las personas se olviden de compartir sus experiencias y sus esfuerzos con los demás y esto ha dificultado el crecimiento en grupo. 

No se sabe compartir porque todos quieren el protagonismo, no hay suficiente apoyo para que el trabajo sea un instrumento de crecimiento y creatividad, por lo contrario, es una manera de demostrar lo que cada uno necesita para notarse y fortalecer el ego, tan deseoso de alimento. 

Un equipo consciente ayuda y se ayuda a superar las características personales que impiden compartir lo que se sabe y lo que se tiene. El control, el poder, la rigidez de ideas, la inflexibilidad, la imposición que se ha aprendido para sobrevivir ahora ha de ser superada para soltar todo lo que entorpece el camino hacia la evolución. 

En otro tiempo fueron útiles estas estrategias, más ahora han de convertirse en la experiencia que debilite el ego y así poder obtener mejores resultados. 

Siempre es posible encontrar personas que aporten participaciones diferentes y esto ayudará a la manifestación de nuevas formas de resolver las cosas. 

Cambiar la forma de hacerlo todo, no es fácil para alguien que no cambia su manera de pensar. Vivir en aceptacion puede convertirse en un reto muy difícil, hay que vencer características que no son evidentes en cada uno y al ser así, la tarea es una resistencia constante. Todos están en contra y hay mucha violencia que no se diluye. 

La humildad es un ingrediente que puede ayudar y que facilita que la soberbia se deje a un lado.


Amelia Camacho Guerrero. 

19 Noviembre 2017.

Meditación 11:11


Magnífica reunión para el día de recordar la esencia de lo que somos. 

Tiempo para entrar en contacto con uno mismo y unir las acciones que favorezcan el trabajo en equipo, que es el principal objetivo del momento que vivimos. Saber que la unión es fundamental en la vida y compartir con todos es lo que nos dará la libertad y la fe en lo que somos al sentir la unidad con el todo.

Observarse y darnos cuenta de que el fin del trabajo, que de esta manera realizamos,  tiene un sentido único y universal para cada uno y para la humanidad entera.


Amelia Camacho Guerrero. 

12 noviembre 2017.

Hablar lo que quieras y expresar lo que sientes.

Esto parece muy sencillo y aparentemente todo el mundo lo hace, no es tan fácil como algunos lo creen. 

Para algunos el decir lo que quieren es manifestar las ideas que se vienen a la mente tal y como aparecen sin importar lo que sea y la justificación para ello es que así es su manera de ser directos, claros y verdaderos. La verdad es que no es así. 

No siempre es adecuado dejar que las ideas salgan sin pasarlas por el filtro de la consciencia. Nadie tiene que aceptar nuestras palabras como a veces pretendemos que otros las acepten. No siempre tenemos la razón en lo que decimos y nuestras opiniones son sólo eso, opiniones que nadie tiene obligación de aceptar. Si bien tenemos la libertad de decir lo que pensamos, hemos de ser muy conscientes de que nuestra palabra tiene un significado que no siempre es compartido y tampoco tiene que serlo.

El poder de la palabra es enorme y conocer su fuerza es hacernos conscientes de lo que somos. 

Hablar es un privilegio y usar esta herramienta no ha sido aprendido suficiente como para aplicar su uso cotidianamente. 

Hablamos con mucho descuido y dejamos que las emociones conduzcan las palabras que salen por nuestra boca. No siempre esto es lo que queremos y más tarde lamentamos haber dicho algo que siendo cierto en nosotros afecta y lastima a otros.  Lo que sentimos es nuestra responsabilidad y hemos de procesarlo en nosotros para evitar dañar nuestras relaciones y afectar a otros culpandolos por lo que hay en nuestro interior.

La palabra es instrumento de comunicación y la habilidad lingüística que ganamos con una consciencia desarrollada se  manifiesta en la capacidad para lograr una expresión satisfactoria que favorezca la armonía en las relaciones interpersonales.

Callar ante la impulsiva necesidad de tener la razón, dejar de parlotear y saber escuchar son factores importantes a practicar para mejorar la calidad de nuestra comunicación. 

Sor Juana decia: " Habla para que yo te conozca ".

Nuestra palabra nos revela y nos descubre. 


Amelia Camacho Guerrero. 

7 Noviembre 2017.

? Como es tu nutrición?

Vemos en la actualidad información muy variada de las formas en que hemos de alimentar a nuestro cuerpo. La gama de productos es increíble y la calidad de ellos puede ser discutible. 

La moda y los estereotipos que el mundo impone son también puntos de enfoque para el que está pendiente de todo aquello que determina el sistema de creencias adquirido. 

Alimentar y alimentarse no es un asunto que haya estado en la mente de la gente. Esto  ha sido una actividad cotidiana correspondiente a la satisfacción de una necesidad básica, que por cierto, ha ocupado mucha atención. La publicidad se ha encargado de ello y no es la mejor forma de saber que es lo mejor que ha de consumirse.

Así como alimentarse bien es necesario, alimentar a los demás es también algo que requiere de nuestra atención. 

Ni siquiera nos hemos dado cuenta de que lo que hacemos y decimos, lo que ofrecemos y manifestamos en nuestro mundo es la forma en que damos alimento a los que nos rodean. Los lugares que frecuentamos, la música, la belleza que nos rodea, las conversaciones, las lecturas, las impresiones que incorporamos cotidianamente son alimento que digerimos sin darnos cuenta. 

Ser capaces de escoger adecuadamente nuestra alimentación equivaldría a tener consciencia de lo que nutre no sólo el cuerpo sino también la mente y el alma. 

Los cinco sentidos comen todo el tiempo. Asi como cuidamos los productos que cocinamos, así también cuidemos lo que seleccionamos para nuestros sentidos. De ello depende el mundo interior en el que siempre vivimos.


Amelia Camacho Guerrero. 

3 Noviembre 2017.

Discutir, intercambiar ideas, dialogar o pelear.

La comunicación que ayuda a tener una relación agradable y un buen intercambio de ideas es algo que para muchos es complicado y no fácil de lograr. En ocasiones la forma en que se lleva a cabo,  produce la exaltación de los participantes y lo único que se pretende es tener la razón en lo que se expone sin tener en cuenta la exposición de otras ideas.

Dialogar exige respeto, atención, consciencia y deseo de escuchar al otro. Ser capaces de aceptar que todos los demás tienen ideas diferentes y que cuando hablamos vamos a encontrar distintas  formas de pensar y de ver la realidad,  ayuda a poder disfrutar del arte de conversar.

Lo más común es querer tener la razón y tratar de imponer lo que se piensa.  Para muchos es ganar con argumentos que no permiten que los demás se expresen con libertad y confianza, tal vez porque aún no aprendemos a confiar en la capacidad de  exponer nuestra voz y nuestras ideas por temor a ser rechazados. 

Poder tener una discusión es poder hablar, poder escuchar, intercambiar ideas y opiniones aunque sean opuestas.

 Para ello hay que tener un significado correcto de la palabra discusión. Para muchos esta palabra es sinónimo de pelea. Para otros es violencia y agresión.

 Por eso evitan el desarrollo de esta habilidad que puede ser la manifestación de una capacidad lingüística favorable a la obtención de una comunicación satisfactoria. 

Por mucho tiempo la forma en que vivimos ha sido represiva en cuanto a decir y manifestar pensamientos e ideas. Todos hemos dependido de la opinión externa y así también aprendimos a ahogar nuestra propia voz hasta perder la confianza en lo que realmente queremos decir. Al hablar creemos que hay que pelear por tener la razón y perdemos la oportunidad de disfrutar de una buena conversación. 

El desarrollo psicológico de las personas permite que aparezcan habilidades que se pueden manifestar en armonía con los demás y que además brindan la posibilidad de una forma de vida diferente con una convivencia que estimula el respeto y la libertad de expresión. 


Amelia Camacho Guerrero. 

4 Noviembre 2017.

 


La muerte es la graduación de la vida.

Este evento puede verse de múltiples maneras, en todas ellas está presente el sistema de creencias adquirido o largo de la vida. 

Muchas ideas relativas a la muerte están ligadas la cultura y la tradición de cada lugar seguido por las costumbres que desde siempre se han mantenido en las familias y en los pueblos.

Al cambiar la consciencia, la forma de ver la realidad es diferente y eso hace que las viejas ideas sean obsoletas. Cambia la actitud ante la vida y ante la muerte. 

Vivir se convierte en un propósito primordial de la existencia y la muerte es vista como una transformación que se acepta como un acto de amor que se convierte simplemente en la culminación de la experiencia que se vino a conocer en este mundo. 

Vivir con toda intensidad todo lo que se quiere y aprender  a disfrutar y agradecer con toda la consciencia ganada brinda la oportunidad de estar listo para ese momento sin sufrir.

Esto implica que se ha aprendido mucho de la experiencia humana y que la armonía y la paz habitan en el interior de cada uno para poder considerarse graduado en esta etapa y estar listo para la próxima. La vida es eterna, la existencia en este mundo es temporal. 

Sea para todos la aceptación de la vida la aceptacion de la muerte. Sea para todos vivir en plenitud esta vida y llegar a la muerte sin miedo a perder la oportunidad de vivir por no arriesgarse a experimentar lo suficiente.

En una cultura de sufrimiento esto puede parecer imposible, pero la evolución de la consciencia hace posible que el sufrimiento no sea la forma de vida que se elija y se opte por el camino del conocimiento y la maravillosa trascendencia de la humanidad.


Amelia Camacho Guerrero. 

19 Octubre 2017.

La luz y la sombra.

El trabajo en consciencia es algo más que pretender solo la iluminación. La tarea consiste en unir y conciliar la luz y la sombra. Ambas van de la mano y la una impulsa a la otra para nutrir al ser que somos. 

No hay luz sin sombra y no hay sombra sin luz. 

Ocultar una de ellas impide la realización del encuentro con nosotros mismos. Esto significa que hay que hacer el trabajo completo ayudándonos viendo la totalidad de la experiencia vivida, para así expandir la consciencia de lo que hemos de reconocer en la realidad que hemos creado.

La negación de cualquier aspecto de nuestro ser humano retrasa el avance en el camino del desarrollo de la consciencia ganada.

Nada se puede hacer sin unir las fuerzas que nos han acompañado para poder alcanzar la paz. 

Estar en constante atención para mantenernos en el centro y no dejar que el equilibrio se pierda, es una visión que nos permite ver la vida de forma muy diferente.

El corazón guía la experiencia y desde ahí todo resulta muy distinto. 

Conocerlo todo con aceptación de lo que se reconoce y se descubre, hace este camino más sencillo y disfrutable,  dándonos el placer de cumplir con la misión de gozar y vivir en amor y armonía con todo.

Los seres espirituales que somos hemos de vivir la experiencia humana con amor y agradecimiento, con alegría y felicidad, con formas de pensamiento adecuadas al proceso de desarrollo y evolución que cada uno ha elegido.


Amelia Camacho Guerrero. 

18 Octubre 2017.

INVITACIÓN PARA ALUMNOS.

Reiniciamos actividades con un retiro de silencio para el mes de noviembre.

Se llevará a cabo en     Ezequiel # 30 Colonia Guadalupe Tepeyac entre    Amalia y Carlota  el día 11 de noviembre ( 11-11), de las 9 horas a las 18 horas.  Traer Lunch ligero y una frazada, ropa cómoda, un cuaderno y lápices de colores. 

Tiempo dedicado al trabajo personal en la práctica del  silencio en grupo con meditación guiada y atención consciente. 

Reserva tu lugar llamando a la escuela.

Aprovecha esta oportunidad para regalarte un día de cuidado y alimentación para tu Ser. 


Amelia Camacho Guerrero. 

18 octubre 2017. 

Sanarse

Muchas cosas en la vida de todos pueden provocar vergüenza y miedo y eso es impedimento para trascender aspectos de la sombra que no se reconoce.

Reconocer todos los recovecos de la sombra y verlos con aceptación implica un gran trabajo en el mundo interior. Para ello el deseo de vivir en paz es fundamental.

Se puede encontrar ayuda que favorezca un tránsito amable y seguro que conduzca a la transformación de la experiencia y que reconcilie a la persona consigo misma permitiendo reducir la vergüenza que tiene de la experiencia vivida.

Esto no es algo sencillo de explicar pero es una verdad que no todas las personas podrían aceptar.  Muchas personas sienten y se sienten avergonzadas de acciones o eventos que han vivido sin haber podido encontrar el camino para digerir sus circunstancias. Ante esto no se dan cuenta de que han sido solo las víctimas de su propia forma de pensar acerca de ellas.  

Muchas veces los eventos no son tan grandes como la mente los crea ya que dimensionados desde el ego estos adquieren importancia poco relacionada con la realidad.

La mente les da significado y la ausencia de objetividad hace que se vivan con culpa y juicio severo hacia uno mismo. 

Comprender que vivimos experimentando siempre y que lo hacemos de una manera inconsciente de las consecuencias, impide que vivamos con aceptación las decisiones que tomamos. 

Nada es para tanto y tampoco es para siempre. La mente necesita cambiar la significación de los eventos y aceptar la inconsciencia en que se vive para poder despertar a la consciencia de lo que se es aceptando la sombra que entonces se convierte en un impulso hacia la luz. 

Jamás tener vergüenza de uno mismo y aprender a vivir en amor por lo que hacemos con toda la aceptacion de lo que encontramos en nuestro interior, representa salud física y mental. 

Este trabajo sana la mente y las emociones y ayuda a sanar el cuerpo que siempre revela lo que no puede verse de otra manera. 

Mente sana en cuerpo sano. 


Amelia Camacho Guerrero. 

12 Octubre 2017.


Amarse es transformarse.

Todos estamos aprendiendo a amar y cada uno tiene una forma de expresión de amor, ninguna es errónea.

 Todos lo hacemos desde diferentes niveles de consciencia y de acuerdo a lo que tenemos que aprender. Cada uno de nosotros es diferente y cada uno lo hace como puede hacerlo.

 Amar igual seria expresar el amor de la misma manera en que nos relacionamos con los demás y eso no es posible. Amar es único y especial para todos. 

Hay formas que condicionan la expresión del amor y pretenden recibir de la misma forma en que lo hacen y asi no obtienen lo que quieren sino que viven la frustración de no tener la respuesta que esperan. Las expectativas no se cumplen y se vive demandando lo que no se tiene en el interior.

El amor tiene voces que siempre expresan lo que las personas transmiten y sus peticiones hablan de lo que cada uno requiere en su vida más lo que realmente quiere es libertad para manifestarse.

Aceptar las formas particulares de esta manifestación equivale a saber interpretar las expresiones de amor de los demás y a no imponer las formas propias a otros. Que no se comprenda, no significa que no se ame. 

Amarse a sí mismos ayuda a comprender que los demás no tienen porque dar lo que nosotros queremos, somos nosotros los que tenemos que darnos para poder dar.

Las diferencias que se hacen en las expresiones del amor a las personas, a los animales, a los familiares, a la pareja, a los demás son solo las diferencias que hay en los distintos niveles de consciencia y todos son acordes a lo que cada quien puede expresar.

Puede ser difícil de entender porque no se sabe que el amor es un proceso de aprendizaje y de transformación en  la experiencia humana y que la evolución de cada uno da como resultado una visión diferente de dicha experiencia.

Amar a los demás tal como son nos ofrece la libertad de ser y de respetar las formas en que cada uno experimenta todo.

Crecer en amor es crecer en consciencia.



Amelia Camacho Guerrero.

12 Octubre 2017.