La realidad de cada uno es la creación que corresponde a la frecuencia vibratoria que cada persona tiene.
Su vida es la manifestación de lo que habita en su interior. Nadie está exento de expresar lo que es.
La importancia del desarrollo de las personas tiene un valor importante para recordar la verdadera identidad que revela la capacidad creadora de la esencia del ser.
Reconocimiento por el recuerdo del origen y de todo lo que conlleva aceptar las virtudes, características y acciones que se expresan cuando se sabe lo que de verdad somos, es lo que se puede lograr para dar paso a actitudes y respuestas nuevas que corresponden a la naturaleza del ser.
Ser se convierte en el objetivo primordial de haber visto, de haber sentido la presencia del creador en el interior.
Esto representa un reto para quien ha vivido con una identidad falsa creando realidades para sobrevivir y aprender estrategias para el personaje que evita que seamos conscientes de lo que somos.
Soltar todo lo aprendido es un requisito para recuperar la vida como el espíritu que vive la experiencia humana.
Amelia Camacho Guerrero.
26 mayo 26.