Ellas son alimento para ayudarnos a despertar la consciencia. Siempre presentes y abundantes. Estímulo permanente. Las impresiones que en todo momento absorbemos y que nuestros cinco sentidos, como antenas silenciosas, captan percibiendolo en el entorno y dando oportunidades para diferenciar entre ego y consciencia.
Imposible de ser ignoradas y sin embargo no les damos atención ni cuidado porque la mecanicidad ha hecho que no las tomemos en cuenta como algo que favorece al desarrollo de la consciencia.
Darnos cuenta de su existencia y abrirnos a la observación de sí, es el inicio de un trabajo personal que hace que la presencia del ser que somos se alimente con responsabilidad y elección de aquello que le facilita conocerse.
Cuando aparece el observador, su presencia detecta la mecanicidad con que se reciben las impresiones y la forma en que se procesan. Dejan de ser un alimento para reaccionar e identificarse con la falsa personalidad y se convierten en el medio para percibirnos.
Este es un proceso permanente. Mientras estemos viviendo la experiencia humana seguiremos siendo los observadores de la máquina humana que ha aprendido a confundirnos en lo que somos y a guiarnos hacia una falsa identidad.
Todo cambia cuando nos observamos y vemos cambios significativos en nuestras respuestas y cuando ellas no son solo cambios de los yoes de la falsa personalidad.
Una vez que recordamos que somos consciencia pura e infinita y que "Yo Soy" es nuestra verdadera identidad, la falsa personalidad sigue manifestándose pero ahora bajo la autoridad del ser que somos.
Yo Soy, no admite identificación con el personaje creado, sin embargo seguirá ayudando en el desarrollo de la consciencia que ha despertado.
Amelia Camacho Guerrero.
17 agosto 2026.