El resultado de haber comprendido todo lo que vamos experimentando se vive y se puede valorar cuando nuestro estado interior incluye la calma, la paz, la armonia, la aceptación y se reducen los conflictos y la resistencia hacia todos los aspectos y manifestaciones procedentes del exterior.
Se vive más en atención al mundo interno y la observación de todo lo que se percibe es con un nivel de identificación muy reducido.
La coherencia se hace presente con mayor frecuencia y la neutralidad es evidente en opiniones y respeto hacia las experiencias ajenas.
La intromisión y control en la vida de los demás deja de ser objeto de atención. El respeto y la aceptación se manifiestan sin ser forzadas.
Cada vez se practican de manera más natural las virtudes del ser.
Esta conducta se va normalizando y ésto deja espacio interno para que la consciencia sea factor importante en la vida y en la salud de la mente y la emoción cotidiana.
Se cuida y se protege el mundo interior como el tesoro que es.
Se disfruta la vida y la abundancia.
Se cuidan los recursos mas valiosos que ahora, la consciencia, permite valorar. Esto permite ampliar y disfrutar la abundancia de la que el ser es y ha sido dueño siempre.
El mundo externo seguirá ofreciendo impresiones que atraigan nuestra atención pero el estado de presencia domina cada día más eficientemente.
Amelia Camacho Guerrero.
25 enero 2026.