Consciencia de creación.

La consciencia es única e imposible de copiar. Es un acto personal. Es el hombre que vive en el mundo de la consciencia y no la consciencia en el. Somos consciencia pura creando y construyendo la realidad que vemos.

Todos tenemos la capacidad de percibir e interpretar significando lo que vemos y de ahí nace la manera en que comprendemos el mundo.

Si , como dijo Jesús, el hombre es lo que comprende, esmerarnos en obtener ese nivel de aprendizaje nos dará un elevado nivel de consciencia. 

Este resultado será una forma de vida plena en disfrute y se expresará en alegría y amor por lo que la realidad nos ofrezca. Una vida sin contradicción interna, sin resistencia y sin conflictos.

La coherencia interior, la presencia y la observación personal  son herramientas indispensables para mantener la paz.

Se elimina la violencia por el choque que genera la confusión y la falta de confianza en uno mismo así como ignorancia de lo que somos y del inmenso poder interior que todos poseemos.

La información por si sola no es consciencia, ésta se tiene que vivir y experimentar para que su vivencia deje la sabiduría obtenida como fruto de su presencia.

Confundimos el acumular datos y conocimiento con lo que la consciencia es. La huella que muestra la consciencia es innegable e inconfundible. El comportamiento, las actitudes, la conducta, tienen un matiz que se transmite y no se puede fingir.

La presencia de la consciencia conlleva la asumcion de la responsabilidad que conduce a una respuesta clara e indudable.

La verdad de nuestro mundo interior es muy bien vista cuando se termina la lucha contra el mundo externo, cuando no hay oposición y cuando se acepta que las cosas son como son.


Amelia Camacho Guerrero.

9 marzo 2026.