Tu peor enemigo.

Nos haremos esa pregunta para saber si realmente tenemos un enemigo. ¿ Alguna vez hemos pensado que existe un enemigo en nuestra vida.?

Esto implicaría que he tenido una lucha interior sin conocimiento de que es lo que he estado viviendo. La guerra interior que está manifestandose y que no alcanzamos a conocer de dónde viene.

El nivel de contradicciones que se sienten y que molestan, nos conducen a una identificación constante, a un desvío de la atención y a una ausencia de presencia en la vida. Esto provoca frustración y malestar.

El pensamiento incesante está en la repetición una y otra vez de eventos que en el pasado dejaron huellas no resueltas, que aún ahora se sienten como actuales.

Todo fue vivido y experimentado en otro momento, en otras condiciones y fué la forma en que se escribió la historia de la experiencia humana que elegimos vivir en la inconsciencia y el olvido de lo que somos.

Ésta historia se convierte en el enemigo interior que desde la mente se repite una y otra vez. Traemos a la mente recuerdos de lo sentido reviviendo muchas veces el sufrimiento y el dolor que se expresa como una victoria. También le damos vida a todo lo que fue satisfacción y alegría. Todo fue en el pasado. Nada está sucediendo ahora y lo vivimos todo otra vez.

Esto tiene una razón.

La repetición es el sostén de la identidad creada que no tiene otra opción para mantenerse vigente y que al no estar en presencia es lo conocido y lo que nos da reconocimiento y un lugar donde queremos pertenecer.

Ella le da sentido a la realidad que se alimenta de los significados que alimentaron la experiencia y le dieron intención a las acciones que se vivieron.

No se suelta porque no hay nada, aún, que sustituya a la falsa personalidad creada.

Ha ocupado tanto espacio que no se puede eliminar sin creer que hay una pérdida importante y la aceptación de la mentira acumulada requiere de voluntad y deseo de cambio.

Es un enemigo porque tiene como aliado a la mente y todo lo que conduzca la atención hacia afuera hará que se alimente de la repetición frecuente de historias que nutran las necesidades que no hemos satisfecho. 

Seguiremos dependiendo de la atención externa y viviendo del pasado, no hay tiempo ni atención para vivir en el presente creando nuevos momentos. Todo es lo ya vivido, reciclado, nada es producto de hoy.

La vida es sufrimiento, nostalgia, tristeza por lo que ya no puede ser igual.

Recordar nuestra esencia es tener presente que somos seres creadores y podemos tener una realidad nueva infinitamente hermosa que llene cada momento de la consciencia de crear realidades acordes al nuevo nivel de consciencia que tengamos ahora.

La historia es valiosa , es conocimiento y experiencia que nos ha llenado de sabiduría y no un enemigo que nos impida reconocer y recordar lo que somos. 

Por contrario , ahora es lo que me ayuda a construir el camino de la consciencia que quiero expresar en cada acto de mi vida.

Evitar poner en la mente lo que no quieras ver manifestado en tu vida.

Vivir y disfrutar de hoy creando la realidad con las virtudes del ser.


Amelia Camacho Guerrero.

29 septiembre 2026.