Una escondida forma de crear la identidad de víctima es la que se vive sin ser reconocida ya que se ha normalizado la idea de que ésta vida se sufre para merecer la felicidad y la alegría.
Hay que pagar por vivir bien, por la prosperidad, por la abundancia por todo lo que consideramos valioso.
De esta manera las ideas se han establecido en la mente de la consciencia colectiva y se aceptaron como resultado de un comportamiento natural.
De verdad que hemos estado viviendo en la mentira acumulada por años de desinformación y de ignorancia.
Todo lo aprendido como normal y colectivo fue aceptado sin ser cuestionado por uno mismo. Así la humanidad siguió en el olvido de su esencia y de su verdadera identidad.
Mecánicamente se vive como viven los demás y así se consigue ser del grupo, ser aceptado y de ninguna manera ser diferente y menos aún pensar diferente
Hoy que la consciencia nos muestra un nuevo camino y que nos damos cuenta de lo anterior, es importante dejar de repetir lo mismo y tener la valentía para pensar en respuestas distintas desde la nueva consciencia atreviendonos a ser diferentes.
Vivir y disfrutar, crear y pensar por uno mismo dejando de actuar como todos y evitando caer en el pensamiento colectivo que dirige todas las respuestas.
Ser y dejar ser, vivir y dejar vivir.
Amelia Camacho Guerrero.
30 septiembre 2026.