No hay nada que mejorar.

La falsa idea de que hay mucho que hacer para convertirse en alguien mejor es un camino equivocado.

Cuando sabes lo que eres, cuando recuerdas tu origen, sabes que no tienes nada que cambiar y sí todo que aceptar.

Lo aprendido nos ha alejado del reconocimiento de la verdadera identidad, de lo que permitiría que conociéramos lo que es la experiencia humana y quien la vive.

Dejaríamos de ir en sentido contrario y veríamos lo que somos todos y lo que hay que ver con el profundo reconocimiento de lo que es y nunca deja de ser.

No hay necesidad de hacer intentos y esfuerzos desmedidos para mejorar lo que somos porque si no sabemos lo que somos, como nos damos cuenta de que no es necesario cambiar algo.

Hasta ahora hemos crecido creyendo que el cuerpo, la mente, las ideas, la conducta tiene que ser mejor y cercana a la perfección y eso ha producido mucho sufrimiento y malestar, frustración por no ser suficientes para lograr un desarrollo personal.

El ego, ese personaje creado para sobrevivir, para experimentar la condición humana es un verdugo que exige respuestas y demanda siempre algo que es diferente a lo que se manifiesta, nada le satisface y pide cambiar y cubrir faltantes y carencias.

Todo esto crea la idea de que es necesario ser mejor, ser diferente, nada es suficiente y la verdad es que todo esto es visto en el personaje, no en el ser que somos. Esto nos ha alejado del propósito para recordar quienes somos.

Lo que vivimos a través del personaje es la forma de conocer y ganar experiencia en lo que se aprende y se convierte en sabiduría. Todo es explorado, todo nos acerca al conocimiento, hay ensayo y error. 

Si nuestro enfoque es solo sobre lo que demanda el personaje, trataremos siempre de vencer la insatisfacción de no lograr una perfección inexistente.

El cambio se da cuando recordamos lo que somos. Es entonces que sabremos que todo siempre está bien y lo que hay que hacer es recordar.

Recordar que somos la consciencia misma que observa y que recuerda.

Eso es lo que siempre hemos sido y nunca dejamos de ser.



Amelia Camacho Guerrero.

24 agosto 2026.