La vida y sus eventos.


La forma en que vivimos contiene una gran enseñanza, todo depende de la consciencia con que se ve cada momento y de la atención que seamos capaces de emplear ya que de ello dependerá si se sufre o se disfruta.
Los eventos y situaciones que experimentamos provocan que tengamos una atención diferente ya que abren espacios de consciencia en los que la atención se centra en lo que es verdaderamente importante en la existencia.
Al tener vivencias que transtornan la realidad, en la que, una aparente comodidad nos mantiene estables, todo pareciera cambiar drásticamente: la gente, las cosas, el entorno, nosotros mismos, nuestras percepciones, nuestras necesidades, todo cambia.
Todo tiene otro sentido.
Algo en lo profundo hace que nuestra atención sea diferente. Esta nueva percepción nos hace sentir nuevos, es nacer a experiencias en las que ahora sobran las cosas superficiales. Pensamos diferente y buscamos espacios donde se pueda continuar esta forma de percibir la vida. Nos desprendemos de ideas, pensamientos, emociones que ya no son útiles en nuestra vida, y esto, a veces sucede de maneras dolorosas; por ello aferrarnos al evento, al dolor a través del sufrimiento impide que veamos la enseñanza que nos trae.  
Pero,  ¿que pasa cuando nuevamente retomamos la forma anterior de vida? Dejamos realmente aquello que aprendimos y solo recordamos la experiencia , o hemos tenido una atención especial para grabar el aprendizaje impidiendo que la vida mecánica nos vuelva a arrastrar a lo habitual.
Todo aquello que nos sacude para favorecer un desarrollo de la consciencia, ha de ser ampliamente reconocido y con su comprensión, aplicarlo cotidianamente para disfrutar sus beneficios.
Nada de lo que vivimos sucede por que sí.
Todo es para nuestro beneficio por eso la recopilación del aprendizaje es esencial para nuestro desarrollo psicológico.

La consciencia ganada por comprensión, no se pierde nunca, nos pertenece y nos enriquece.

Cada día tiene para nosotros nuevas y constantes oportunidades para aplicar lo ganado.
Todos hemos vivido situaciones que nos han trasformado, pero,¿ cuantas de ellas son, en este momento, forma y contenido de nuestra consciencia por lo que aprendimos? ¿ cuantas de ellas son solo la historia que repetimos a otros para seguir sufriendo ? ,¿ cuantas nunca llegamos a verlas como estímulos para nuestra evolución y desarrollo? 
Todos poseemos una gran riqueza en experiencias. Asegurémonos de aplicar esa riqueza todos los días y también de mantener viva la realidad que nos abrió a la consciencia de lo vivido.

Todo siempre sucede para bien , aunque yo no lo comprenda o dicho de otra manera , no hay mal que por bien no venga. 


Amelia Camacho Guerrero.
1 Septiembre 2014.