La vida cotidiana.

En el diario vivir es donde se aplica el conocimiento y más que nada la comprensión de lo aprendido.

Es en el día a día donde se encuentra el resultado de lo adquirido y dónde se encuentra el resultado del desarrollo de la consciencia.

Cada momento estamos en contacto con estímulos, en impresiones que nos invitan a aplicar lo aprendido.

No es en talleres, o en espacios carentes de impresiones donde vamos a manifestar lo que emanamos. Eso lo hacemos siempre y en todo lugar. 

No es cierto que solo en espacios diseñados para guardar silencio o meditar vamos a experimentar la expansión de la consciencia.

Cuando hemos crecido en nivel de consciencia, en nivel de ser , esa será la respuesta que de manera natural expresaremos espontáneamente. Y esto es así porque esa es lo que hay, una vez que hemos liberado al personaje, es nuestro ser el que responde. Las reacciones son de quien ya no está.

Si la consciencia de quienes somos, es la recuperación de la identidad verdadera, la vida adquiere una percepción y además una interpretación muy diferente a la que vivimos en otro tiempo.

Somos ahora más cuidadosos con nuestro mundo interior y nos atendemos en primer lugar porque ahora sabemos lo importante que es dedicar tiempo y atención a nuestras necesidades primordiales.

En ese cuidado está el reconocimiento de la responsabilidad de lo que pienso, digo y hago, ya que de eso depende el bienestar que creo para mi vida, interna y externa.

Basta con que aplique el conocimiento, que es mucho, que hasta ahora he acumulado y que me esmere en comprenderlo a profundidad para consolidar ese estado de consciencia.

Vivir y disfrutar, seguir aprendiendo cosas diferentes, exponerme a ideas y conceptos distintos que provoquen actividad mental para ejercitar las neuronas.

Vivir las emociones que se presenten con aceptación y seguir conociendo las respuestas del ser que somos. 


Amelia Camacho Guerrero.

30 junio 2026.