La fuente.

Somos emisores de todo lo que tenemos en el interior.

Tal vez cuesta un poco aceptar que lo que estamos experimentando sea un producto creado por nosotros mismos y es por eso que buscamos responsables de la situación que vemos.

La verdadera ignorancia es la que hace que no recordemos lo que somos. No es el no tener conocimiento de todo lo que hay o de lo que se aprende en actividades académicas.

La verdadera ignorancia es más importante y mas profunda. No saber quiénes somos hará que tengamos una búsqueda constante y externa para " encontrarnos"

Mucho tiempo nos nombramos como buscadores sin siquiera saber que es lo que buscamos.

Este proceso se lleva a cabo en cada encuentro, en cada acercamiento con personas y en cada momento en el que sentimos comprensión y aceptación en los demás.

La realidad es que nos vemos reflejados en lo que percibimos todo el tiempo.

Cuando decimos que somos la fuente, no tenemos la más remota idea de lo que esto significa.

Decimos muchas cosas que no comprendemos. Muchas palabras que tienen un gran significado y que son dichas mecánicamente.

Ser la fuente es conocerse y reconocerse como el origen y el creador de lo que somos.

Es saber que es desde el interior de dónde procede todo lo que crea la realidad y la experiencia que elegimos vivir.

Por supuesto que aceptar esto,  es un paso adelante en el desarrollo de la consciencia que se expande y permite que veamos lo que en estado de inconsciencia, no es visible y no tiene una frecuencia que este sostenida por la responsabilidad del creador de la realidad que lo vive.

La vida cambia cuando la consciencia nos coloca frente a la identidad de lo que somos. Asumir este poder interior es reconocer la fuente de todo lo creado. Nada vuelve a ser igual.

Invocar la ayuda superior es ahora saber que siempre ha estado en el interior de todos y cada uno.


Amelia Camacho Guerrero 

6 octubre 2026.