La fé.

Este tema es sutil y delicado, pues es abordable desde diferentes ángulos. Todos tocan aspectos del desarrollo y de los infinitos condicionamientos recibidos.  

Es una reflexión necesaria para elegir un camino hacia la fuerza interior tan deseada y buscada por todos.

El conocimiento que cada individuo busca le lleva a respuestas que no siempre acercan a lo que el ser interior busca.

Tener fé en alguien, en algo que queremos ver manifestado, en que las cosas sucedan como deseamos puede ser frustrante porque equivale a poner el poder en otras manos.

La fé requiere de convicción, de certeza, de verdad, no es un pensamiento mágico. Se fundamenta en conocimiento, es la inteligencia espiritual y superior del ser humano que sabe que en el habita la fuerza divina del ser que somos.

Hoy es necesario recordar esto. Es importante nutrir esta fuerza alimentado al alma con frecuencias vibratorias procedentes de la consciencia y cuidar palabras, emociones, acciones para mantener un estado interno de armonía.

Vivir en nuestra casa interior, creando en nuestra casa exterior todo un ambiente de cuidado exento de temores y miedos.

Ayudarnos y ayudar a otros con lo mejor que tenemos. 


Amelia Camacho Guerrero.

3 abril 2020.