La culpa en nuestra vida.

El hecho de ignorar la verdadera identidad de nuestro ser ha provocado la creación de innumerables actitudes e ideas que más que acercarnos al interior de nosotros mismos,han producido un abandono que se ha manifestado en la realidad que se vive.

Todo esto ha fomentado el descuido y la desatención de la consciencia de lo que somos.

Así se ha creado la percepción equivocada que tenemos y se ha construido una visión muy deteriorada de lo que somos.

El desconocimiento de nosotros ha hecho que adoptemos creencias, ideas y paradigmas de comportamiento que nada tienen que ver con la verdad de nuestro ser.

Así crecemos buscando valoración externa y reconocimiento de todo lo que no vemos en nosotros.

Aprendemos a complacer para obtener. Aprendemos a ceder para ser aceptados.

Aprendemos que nunca somos suficientes y que siempre hay algo que cambiar para merecer.

Siempre falta algo en uno mismo y no siempre tomamos las decisiones más favorables por tanto siempre hay algo de que lamentarse , de lo cual hay que arrepentirse y desear cambiar o arreglar. 

Todo esto no es más que una percepción mental equivocada y no existe más que en la percepción de quien la vive.

El mundo externo determina la forma en que nos vemos, todo depende de la opinión de los demás.

Nuestras acciones son calificadas de acuerdo a la opinión de la gente que las califica. Ellos tampoco saben quiénes son y pretenden saber quienes somos nosotros.

Nunca será suficiente lo que se hace, lo que se da, lo que se comparte, lo que se obtiene. Y el no ser tiene un precio muy alto.

Esta ignorancia se paga con culpa.

Culpa por hacer lo que se hace. Culpa por no dar suficiente. Culpa por no saber tomar decisiones o por decidir lo que decide. Culpa por no cumplir expectativas. Culpa por no hacer lo que se espera de uno mismo. Culpa por ser diferente. Culpa, culpa, culpa, siempre culpable. 

Cuando hay culpa se genera deuda y las deudas o se pagan o se cobran. Es bueno revisar las deudas que estamos pagando por tener una percepción equivocada que nos crea sufrimiento.

Todo esto genera sufrimiento y degradación de la forma en que uno se percibe. No hay confianza ni seguridad en sí mismo, no hay amor en esa visión personal.

Comprender que esta programación mental es una forma de sostener la ignorancia de lo que somos y una manera de identificarnos con todo lo externo es lo que nos ha alejado del ser que realmente somos.

El estado interior que vive alimentando esta forma de vivir consume la energía que se necesita para recordar la identidad.

La consciencia de uno mismo es la forma de hacer a un lado esta dañina programación mental.


Amelia Camacho Guerrero.

7 febrero 2026.