Este balance es imprescindible ahora ,ya que se hace necesario dar tiempo para expresar lo que nuestro ser desea. Dar lugar a la voz que, muchas veces calla, para agradar en lugar de aprender a decir lo que queremos.
Perder la oportunidad de ser lo que nos expande y nos hace crecer sin provocar conflicto interior donde nos anulamos y opacamos para que otros brillen.
Hoy podemos aprovechar el momento para dejar de mantener un estado que nos ayuda a encontrar nuestro camino y que favorece nuestro crecimiento.
Las relaciones son el foco de atención en donde nos vemos atendiendo la necesidad de usar la intuición y claridad para que la guía interna nos oriente en dirección de la expresión que cuida mas al otro que a uno. Romper momentáneamente el equilibrio es a veces necesario para salir de la inercia que impide un cambio de dirección.
La compasión y el corazón que siente desde la consciencia que sabe lo que tiene que decir y lo dice sin lastimarse y sin dudar de su presencia, se expresa con mayor claridad y responsabilidad por si mismo.
La verdad se manifiesta con la libertad que el amor y la confianza en si mismo nos ofrece, sin temor a dañar a nadie y cuidando de nosotros mismos.
Esto no solo es bueno para uno, esto es ayuda para el otro que también aprende que es necesario expresarse con respeto y atención.
Cuidar lo que decimos, teniendo claridad en el mensaje, precisión en la palabra que empleamos y reconocimiento del objetivo del comunicado será punto clave en el resultado.
No lastimar a nadie y callar no es la solución para crecer en comunicación.
Amar sanamente es permitir que el otro se haga cargo de sus propios sentimientos y eventos internos.
Habrá que dejar atrás el personaje que se quiere hacer cargo de salvar el mundo a costa de si mismo.
Expresarlo todo sin juzgarse. Aprender a expresar los sentimientos incómodos y a que lo que vivamos en el interior tenga voz. Sin complacencias y sin dañarse a uno mismo.
Amelia Camacho Guerrero.
30 marzo 2026