El orgullo como afirmación de uno mismo, como reconocimiento de todo lo que somos, es una respuesta diferente, que considerada desde la consciencia fortalece la confianza en uno mismo.
No es el ego acrecentado. No el orgullo como respuesta de un ego herido que se protege de algo que amenaza su existencia.
El ego ha estado dando oportunidades para diferenciar lo que tiene que ver con la supervivencia y con la verdad de lo que somos.
El orgullo que reconoce lo que somos es legítimo y no tiene nada de egoísta. Es algo digno de la consciencia que ha despertado y que ahora satisface la necesidad interior de ser reconocido y aceptado.
Así aumenta la atención hacia uno y se crece en la confianza y amor por nosotros mismos.
El enfoque se centra en el ser humano que ahora requiere de la atención a las necesidades reales del ser humano que han sido ignoradas y que para muchos siguen siendo ignoradas.
Conocerse, reconocerse, aceptarse y amarse se convierten en objetivos fundamentales para el desarrollo psicológico del ser humano.
El desarrollo humano tiene el objetivo de lograr un desarrollo psicológico acorde a cada momento y experiencia, a cada situación aplicando lo comprendido y ganando terreno para la expresión de la consciencia.
Amelia Camacho Guerrero.
30 junio 2026.