El alimento del alma.

Comemos todo el tiempo y tal vez no somos cuidadosos del alimento que pide nuestra alma.

Puede ser que creamos que nos estamos atendiendo de manera correcta y que no le falte nada a nuestro interior.

Aquello que más nos complace,lo que nos causa placer, aquello que exige nuestra atención y capta toda nuestra presencia, toda la atención y donde el tiempo se diluye y pareciera que no existe, nos da idea de lo que llega hasta lo más interno.

Esto no es entretenimiento, no es algo que sea sustituido por una acción que solo se hace con gusto, con ganas de ser realizado o que nos reditua recursos para la sobrevivencia. 

El deleite de disfrutar lo que se hace para crear, para manifestar lo que el alma quiere expresar es un alimento de la más elevada calidad.

Esto, para mí manera de ver, se une a la vocación y el cumplimiento de la misión de vida que descubrimos en lo que somos y elegimos realizar primordialmente en nuestra vida.

Jamás renunciar a dar espacio a esta actividad, impedir que la sobrevivencia absorba lo que nuestro ser vino a compartir y dar.

Nuestra esencia espera ser escuchada y atendida. No importa cuando, no importa el tiempo, lo importante es que seamos capaces de descubrir y disfrutar el lenguaje de nuestra consciencia .


Amelia Camacho Guerrero.

10 febrero 2026.