Dios en nosotros.

Llegar al punto de encuentro con el ser que somos es habernos dado cuenta de que nuestro ser superior es nuestra propia identidad.

Reconocer el engaño de pensar que no podríamos estar tan cerca, que no sería fácil sentir la presencia divina del creador en nosotros, es recordar la identidad olvidada.

Por supuesto que en la ignorancia de nosotros mismos ,nunca nos acercaríamos a reconocernos como la manifestación del creador en nosotros . Ser la experiencia del creador en cada instante de nuestra vida, cada palabra, cada acción, cada emoción como expresión de la identidad que hoy descubrimos es volver al origen.

Ser lo que todos somos, la forma en que manifestamos sus virtudes y sus características , que siempre hemos tenido y que no reconocíamos por no recordar la verdadera identidad.

Nunca dejamos de ser él, nunca somos algo diferente. Somos la misma esencia en un cuerpo biológico.

La historia que vivimos nos hace creer que somos diferentes, nos identificamos tanto con la forma en que experimentamos la realidad que caímos en la trampa de creernos algo distinto y nunca recordamos que es Dios experimentando lo que elegimos vivir en esta experiencia humana.


Amelia Camacho Guerrero.

28 abril 2026.