Cuidar la forma de pensar.

La mente está activa todo el tiempo y la producción de ideas y pensamientos es abundante de tal manera que no tenemos atención sobre ella.  Se manda sola y le damos todo el poder de producir lo que se le ocurra.

La inconsciencia en la que hemos estado nos hace creer que así es como somos y permitimos que esta acción se manifieste cotidianamente.

El parloteo es incesante. El diálogo interior es constante. El ruido mental absorbe mucha energía. Esto genera falta de concentración y dispersión de la atención. Cuando más activa está la mente mecánica es imposible escuchar a nadie y menos a nosotros mismos.

Los dramas y tragedias que produce se convierten en la realidad que se vive, los juicios hacia uno mismo son severos castigos mentales y así no hay forma de tener un buen trato ni de crear una relación amorosa con uno mismo.

Parar la actividad mental es indispensable para conseguir la  tan ansiada paz interna. Detener la tortura que producen los pensamientos negativos, la ansiedad, el miedo, la preocupación, el control excesivo,la incertidumbre por el futuro y todo lo que impide tener una vida sana mental, emocional y físicamente se centra en el cuidado de la forma en que pensamos. 

Todo cambia cuando enfocamos nuestra atención en ello. Darnos cuenta de que la realidad que experimentamos la estamos produciendo con tal inconsciencia hace una transformación que modifica la vida en su totalidad. Esto no es un trabajo menor.  Requiere de voluntad y responsabilidad para cambiar, para soltar apegos a creencias y actitudes, para tomar la decisión de vivir en armonía y crear el bienestar que queramos experimentar.

Es dejar una vida de falsedad y empezar a vivir de verdad.


Amelia Camacho Guerrero.

3 agosto 2021.