Aprender por consciencia o por experiencia.


La ampliación de la consciencia es la visión que tenemos de la realidad que experimentamos cotidianamente y todo lo que se nos presenta ha de ser incorporado a través de la experiencia, aquello que conocemos por haberlo vivido, sentido y conocido por nosotros mismos.

Aquí lo leído no tiene presencia más que en la mente pero nunca formará parte de la sabiduría ganada por consciencia.

Hay mucha diferencia en una vida y en la transformación que ofrece la experiencia y en lo que creemos que sabemos por adquisición de información.

Hablar por experiencia propia equivale a hablar con la verdad que nos da la vivencia, el conocimiento que va mas allá de la teoría y del conocimiento y experiencia ajena.

Es un conocimiento que no se puede negar que no se puede fingir, es nuestro y no requiere valoración , nos pertenece.

Este conocimiento nos da seguridad y confianza, acrecenta la consciencia y aumenta la credibilidad en nosotros mismos. Sabemos y comprobamos de forma personal.

Nuestros sentidos, emociones, pensamientos son coherentes y reconocen la inteligencia y la fuerza de la intuición que brota de la sabiduría que acumulamos.

No hay engaño y la integridad de nuestro ser se refleja en nuestra vida y comunicación.

Cuando aprendemos por consciencia , la vida se enriquece con verdad y este aprendizaje es acumulativo, no se pierde nunca. La experiencia va ligada da este crecimiento y fortalece la experiencia de la vida humana.

Cuando solo se se saben las cosas, el resultado nunca será igual . No permanece y habrá que repetir el evento hasta que el conocimiento forme parte orgánica del individuo.

Por esta razón las personas repiten y repiten situaciones que atribuyen a la suerte o al destino si darse cuenta de que depende de su aprendizaje la constante repetición de los temas no asimilados.

Aprender a la primera vez, asimilar lo aprendido y reconocer el conocimiento es un paso hacia el interior y hacia la sabiduría.


Amelia Camacho Guerrero.

4 junio 2024.