La esclavitud del agradecimiento.

Dar y recibir en consciencia es algo que hay que aprender. Ofrecer y compartir. Manifestar la generosidad para repartir la abundancia que se disfruta y ayudar a generar consciencia con este acto requiere de una respuesta que procede del corazón, de la consciencia desarrollada.

El agradecimiento no se pide ni se demanda,no se reclama, es más ni siquiera lo espera el que lo da con consciencia.

Recibir ayuda, favores cuando se necesitan, ha de ser valorado y apreciado en su justa dimensión. Nadie tiene obligación de dar nada. El que lo hace expresa virtudes que hay que reconocer. Virtudes que no son comunes y  que solo la verdadera bondad provoca.

Por desgracia esto no es visto así. Mucho podría decirse de las ayudas y favores y mucho mas de las razones reales de estas acciones.

El que recibe tiene la oportunidad de aprender a agradecer, el que da tiene la oportunidad de aprender a recibir el agradecimiento.

Muchos no agradecen porque no saben expresarse y muchos otros no saben recibir porque no les gusta escuchar.

Ambas son oportunidades para evolucionar.

Lo que diariamente recibimos es digno de consideración.

Un favor no puede ser pagado nunca, porque no tiene precio, un favor se agradece eternamente. Eso no obliga a nada. Un favor se corresponde con lo que la consciencia nos guíe. Sentirse obligado a complacer o a hacer algo por el favor recibido esclaviza y demerita la grandeza de la bondad.

Esto conduce a respuestas que, cargadas de obligación, se convierten en cargas que estan muy lejos de ser fruto del agradecimiento.

El pago de los favores en manos del egoísmo, usa el reclamo, el cobro, la manipulación, la obligación y hasta el chantaje y evita que los que participan experimenten las acciones en la mas elevada consciencia. Estás acciones esclavizan y así ese pago les será recordado en muchas formas y momentos.

Agradecer y corresponder, valorar lo que se recibe, recordar amorosamente al que nos ayuda, aprender la lección de bondad para crecer en consciencia, todo es nutrición para el alma.

Jamás esperar agradecimiento de quien no valora lo que recibe. Evita esclavizar al que ayudas esperando retribución por los favores que ofreces.

Con una mano entrega y con la otra mano borra lo hecho, para que ni tú recuerdes y así ni lo comentes ni nutra a tu ego. 

Sea tu bondad un acto secreto de tu Ser.


Amelia Camacho Guerrero.

22 febrero 2019.